Los rusos son las personas más infelices en la tierra.

 

Foto: ITAR-TASS

Rusia es un país de tristeza, yo escribí recientemente. Hoy tengo dos noticias sobre esta tema. Como siempre son una buena y una mala. La noticia mala: Rusia es realmente un país de tristeza. Al mismo tiempo es lo único – tan desdichados con la condiciones comparables de la vida no se sientan los ciudadanos de cualquier otro país. Esto es un hecho científicamente probado: En los limites de la investigación   World Values Survey (WVS, “el Estudio mundial de valores”) durante los últimos 30 años hace “el rating de la felicidad” para el 90% de la población de la Tierra. Rusia en esta lista se cuelga en el radio de Nigeria e Irak.

La buena noticia – el dirigente de este gran estudio, el profesor de la Universidad de Michigan Ronald Inglhart fue invitado a Rusia para diagnosticar y curar de esta enfermedad. En resumen, el gobierno ruso en los límites del proyecto por la captación de científicos de nivel mundial asignó unas subvenciones. Las ciencias sociales obtubieron solo una subvención – precisamente en el laboratorio del profesor Inglhart. ¿Por lo que tanto honor? Pues, en primer lugar, él es un autor de la teoría de postmaterializma , según la cual los incentivos económicos dejan de funcionar con realización de persona o sociedad un cierto nivel del bienestar. En segundo lugar, él fundó un método de la medición de los valores socio-culturales que hizo que las teorías sociales se comprobaron experimentalmente. En tercer lugar y más importante, Inglhart esta seguro que puede hacer una receta.

Es evidente que, había llegado recientemente en Rusia y se reunió con los periodistas y científicos, Ronald Inglhart ha sido bastante reservado en sus evaluaciones. Sin embargo, sus conclusiones han sido más tristes que lo que podría imaginar. “Rusia – es un país único”, – confirma el profesor. La verdad es que esta singularidad no es la mejor propiedad. La cuestión es que como demostraron los estudios de 30 años, el bienestar del país y el nivel de sus ciudadanos vincularon bastante de un modo complicado. Así, mientras que un país pobre y la gente en el es pobre, el crecimiento económico lleva al aumento de la gente feliz. Pero así continua no por largo tiempo. “Por ejemplo, para el nivel de Portugal, el que coresponde de felicidad durante el crecimiento de PIB no crece o crece lentamente”, – explica el sociólogo. En este caso es evidente que en los países  pobres la gente menos afortunada que en los más acomodados.

Así, en Rusia, el nivel de la felicidad extraordinariamente es bajo para un país económico con un nivel tan bueno. Junto a nosotros en el rating – el país de Irak asolado por la guerra, donde cada día retumban los explosiones y Nigeria esta repleto de las bandas que luchan entre si. Sí, estamos muy afectados por el fracaso de la Unión Soviética – en Rusia Inglhart realizó los mediciones quinquenales que empezaron en el año 1991  , según el cual, el nivel de la felicidad comenzó a aumentar sólo en 2006. Pero el hecho es que por primera vez este estudio fue realizado aún al comienzo de la época soviética – en 1981 en la región de Tambov, la cual fue tomado como un modelo de la provincia rusa estadística media. Y aún así el nivel de la felicidad de los ciudadanos estaba a la altura de Nigeria, aún los rusos vivían mucho mejor económicamente.

Así, en la búsqueda de la fuente de nuestro pesimismo tendrá que mirar profundamente en la historia. Es posible que hasta el momento del yugo tártaro-mongol, cuando una persona tenía un aspecto feliz significaba que debía provocar la desgracia y debía pagar el tributo muy elevado. Porque una de las particularidades de nuestra percepción de felicidad propia es que el economista Eugenio Yacin ha llamado “los rusos les gusta  alardear que son extremadamente pobres”. La verdad que nos hacemos los pobres. A nosotros no nos gusta cuando alguien se jacta, se lleva la palma, reboza optimismo. Incluso aquellos que están sonriendo todo el tiempo, no nos gustan. ¿Por que se sonríe? Seguramente no sin razón. ¿O es un idiota? Cualquier innovación o un desconocido nos encontramos con desconfianza.

Según mis observaciones, esto comienza literalmente con arenero. Yo sé lo que digo: mi hijo en su niñez jugaba en varios areneros:  rusos y europeos, tiene algo para comparar. Pues, en el primero encuentro los niños rusos se esforzaron, de entrada, en pegarse con un balde, en destruir una figura de arena ajena y en quitar una pala a la  fuerza. Luego ellos podrían hacerse amigos de por vida y pasar junto con el fuego y el agua, pero el golpe de balde en la cabeza en la primera reunión entró en un programa obligatorio. En Europa, en unos areneros los niños para empezar se sonrieron con cortesía. Además, los pequeños podrían no prestarse atención y, después habían pasado todo su niñez en el mismo arenero y no conocerían. Pero no sonreírse al primero encuentro incluso con un niño desconocido era simplemente impensable.

Sin embargo, la búsqueda de la causa de origen- que sigue siendo interesante solo para el científico, no para nosotros infelices. Queremos entender si podemos hacer algo al respecto. Inglhart, dice que se puede. Сon todo eso es bastante rápido, en dos – tres años. Es cierto, advierte que no hay recetas simples. El aumento de los precios del petróleo ciertamente no nos ayudó – nosotros hace mucho tiempo habíamos atravesado una arista, después de que el dinero no hace la felicidad. Lo que necesitamos es la libertad de alternativa y la reducción de la desigualdad, dice Inglhart. Pero es un consejo simple y una receta compleja. Después de todo, necesita no solo la libertad de las elecciones políticas, sino también, por ejemplo, la libertad del traslado – con nuestras carreteras y precios de boletos, con nuestro sistema de la inscripción padronal y el precio de la vivienda. Lo mismo con la reducción de la desigualdad: Sí, la desigualdad de los ingresos puede reducirse mediante la introducción de un impuesto de lujo o una reducción de la corrupción. Pero ¿qué hacer con la desigualdad causada por el desarrollo desigual de los territorios? Cuando en las afueras de la ciudad de Moscú  a los 100 kilómetros- es  un país completamente diferente?

Además, según Inglhart, no tenemos más remedio. Debido a que nuestro pesimismo nos mata. Literalmente: Ya en 1981 fueron  fijados y el aumento del alcoholismo, y el aumento de la mortalidad de los hombres. Todavía nos quejamos, bebemos y morimos. Y si no hubiéramos cambiado, el profesor Inglhart hubiera actuado como un patologoanotamista , sino un médico.

Tatiana Solyanaya

La fuente originaria está aquí

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Soy Elena. Vivo en Moscú, Rusia. Llevo estudiando español casi tres años.

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